Fibra alimenticia en la dieta de tus hijos
Descubre cómo adicionar fibra alimenticia en la dieta de tu hijo.
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Como padres, uno de los anhelos más profundos es ver a los hijos crecer sintiéndose seguros, capaces de enfrentar el mundo y, sobre todo, amados por quienes son.
La autoestima es ese cimiento invisible pero fundamental sobre el cual construyen su vida. Influye en su deseo de aprender en el colegio, en la calidad de sus amistades y, crucialmente, en su capacidad para levantarse con resiliencia después de una caída.
Si has sentido esa punzada de preocupación al ver a tu pequeño dudar de sí mismo o rendirse con facilidad, queremos acompañarte en ese camino.
La autoestima es mucho más que simplemente "sentirse bien". Es la percepción y el valor que una persona tiene de sí misma, una compleja mezcla de pensamientos y sentimientos.
Es el resultado de cómo se ve y cómo se siente con lo que es. En la infancia, esta percepción es como arcilla fresca, especialmente moldeable por las experiencias diarias y, en gran medida, por cómo es visto y tratado por las figuras más importantes de su vida: su familia, sus profesores y sus amigos.
Los niños no suelen verbalizar sus inseguridades con frases como "tengo la autoestima baja". En cambio, lo comunican a través de su comportamiento y sus actitudes. Es fundamental aprender a leer estas señales para poder intervenir con amor y eficacia. Presta atención si tu hijo:
Fortalecer la autoestima no se trata de inflar el ego con elogios vacíos, sino de construir pacientemente cimientos sólidos y duraderos. Aquí te damos estrategias prácticas basadas en lo que tu hijo realmente necesita sentir para creer en sí mismo.
Un niño necesita sentirse seguro en su entorno y amado incondicionalmente. Hazle saber con palabras y acciones que tu amor no depende de sus notas o de si gana o pierde en un juego. Crea un hogar que sea su refugio, donde se sienta aceptado tal y como es.
El orgullo familiar también es clave; participen en actividades juntos, hablen de sus raíces y apóyense mutuamente frente a los demás. Cuando un niño siente que "pertenece" a un nucleo que lo respalda, su confianza florece. Cumple tus promesas para que aprenda a confiar en ti y, por extensión, en sí mismo.
Lo que tu hijo siente es real y válido para él, aunque a ti te parezca una reacción exagerada. Si algo le da miedo o le frustra, acércate y valida esa emoción: "Entiendo que te sientas muy frustrado porque la torre se cayó, le pusiste mucho esfuerzo".
Ayúdale a reconocer sus virtudes y cualidades únicas. En lugar de compararlo, resalta sus fortalezas: “Eres muy perseverante, aunque te costó, seguiste intentándolo”. Valorar sus características particulares le permitirá construir sobre ellas y entender que ser diferente es su superpoder.
Sentirse capaz y útil es un pilar de la autoestima. Asígnale tareas apropiadas para su edad (poner la mesa, guardar sus juguetes, ayudar a cuidar una mascota) y permítele completarlas sin una supervisión asfixiante. Esto le demuestra que confías en él.
Anímale a resolver problemas por sí mismo y dale la oportunidad de tomar decisiones, como elegir entre dos opciones de ropa o de merienda. Cada pequeño éxito y cada tarea cumplida le envía el poderoso mensaje: "Yo puedo, y mi ayuda importa".
Cambia el guion del elogio. En lugar de decir "eres muy inteligente", prueba con "¡Wow, me encanta cómo te esforzaste en esa tarea! Buscaste soluciones y no te rendiste". Elogiar el esfuerzo le enseña que las habilidades se desarrollan y que él tiene control sobre su capacidad de mejorar.
Piensa cómo manejar los errores; si te equivocas, admítelo frente a él: "¡Uy, se me quemó el arroz! Bueno, a veces pasa. Mañana lo intentaré de nuevo con más cuidado". Esto le enseña que los errores son oportunidades para aprender, no catástrofes que definen su valor.
La psicóloga Freda Rothbaum propone tres caminos para enseñar a los niños a manejar situaciones difíciles, fortaleciendo así su autoconfianza y resiliencia.
Motiva a tu hijo a identificar qué acciones concretas puede tomar para cambiar una situación que le afecta. No se trata solo de decirle "esfuérzate más". Si está preocupado por un examen, siéntate con él y hagan un plan: "¿Qué tal si estudiamos 20 minutos cada día? Podemos hacer tarjetas de memoria juntos".
Ayúdale a descubrir que sus acciones tienen un impacto real y que él es el protagonista de sus soluciones.
Muéstrale que a menudo hay más de una opción para resolver un problema. A veces, la solución más inteligente es pedir ayuda a alguien de confianza (un profesor, un amigo, o a ti). Otras veces, es intentar un enfoque diferente o buscar más información.
Enséñale que pedir ayuda no es de débiles, sino de personas inteligentes que saben usar todos sus recursos.
Hay situaciones en la vida que simplemente no podemos controlar, y eso genera una intensa frustración. Cuando esto ocurra, primero permítele expresar su malestar (ira, tristeza) sin juzgarlo. Luego, acompáñalo en el difícil proceso de la aceptación, enseñándole el valor de la paciencia y de soltar lo que no puede cambiar. Explícale que aceptar no es rendirse, sino ser sabio y enfocar su energía en lo que sí puede controlar.
Recuerda que fortalecer la autoestima de tu hijo es un proceso continuo, un maratón de amor y paciencia. Pon en práctica estos consejos, celebra los pequeños avances y no dudes en buscar apoyo si lo necesitas.
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1 - Rothbaum F., Weisz JR., SNYDER S.S. (1982). Camping the world and changing the self: a two process model of perceived control. J Personality Social Psychology, Vol.42: p5-37.
2 - Rutter, M. (1996). Stress research: accomplishments and tasas ahead. En: Haggerty RJ, Sherrod LR, Garmezy N, Rutter M. (eds.). Stress, Risk and Resilience in Children and Adolescents. Cambridge. Cambridge University Press.
3 - Verdusco Alvarez-Icaza, M. A,: Gómez-Maqueo, A. L.; Durán Patiño, C. (2004). La influencia de la autoestima en la percepción del estrés y el afrontamiento en niños de edad escolar. Salud mental, Vol 27. No 4. p 18-25