El reflujo en bebés es común y ocurre cuando devuelven lo que comen. Técnicamente, el reflujo es el retorno de alimentos desde el estómago al esófago y, a veces, hasta la boca. Es un proceso fisiológico que ocurre con más frecuencia en los primeros meses de vida.
Normalmente, el reflujo va desapareciendo con el paso del tiempo, en la medida que el bebé crece, se sienta y la fisiología del tracto digestivo alcanza su adecuada función.
¿Cómo ocurre el reflujo en bebés?
El reflujo sucede por múltiples causas, entre ellas a la poca madurez de la unión del estómago y el esófago; la cantidad de comida que el bebé debe recibir en relación con su peso; y la posición del bebé que frecuentemente está acostado.
Todos estos factores determinan que en los primeros meses de vida sea muy frecuente que se devuelva el contenido del estómago, incluso hasta la boca.
¿Es normal el reflujo en niños?
El reflujo es un proceso natural que se da en todas las edades, aunque es más frecuente en los lactantes por los factores que te hemos contado. El reflujo es normal, siempre que no produzca enfermedad o sus síntomas sean muy molestos, afectando la calidad de vida del bebé.
Aunque los bebés regurgitan y vomitan con frecuencia, esto va disminuyendo progresivamente en su crecimiento y suele terminar de forma espontánea entre los 12 y 14 meses de edad. La disminución de los síntomas está ligada al mejor control de la cabeza, el poder sentarse y la introducción de alimentos sólidos.
Por lo tanto, si tu hijito está sano, contento, y su crecimiento es normal, el reflujo no debe generar ninguna preocupación.
¿Cuándo un reflujo se complica?
Sin embargo, debes estar alerta cuando el reflujo en tu bebé va asociado a otros síntomas o si persiste después del primer año y medio de una manera constante. De ser así, se considera una enfermedad y se le conoce como ERGE: enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Síntomas del reflujo que causan alerta
Generalmente, el reflujo no debe causar preocupación, sin embargo, hay síntomas de alerta que siempre debes comentar con el pediatra del bebé:
• No aumenta de peso.
• Regurgita constantemente y con fuerza, de modo que el contenido del estómago sea expulsado desde la boca, como un proyectil.
• Regurgita líquido verde.
• Regurgita sangre o un material que se parece al sedimento del café.
• Se niega a comer.
• Tiene sangre en la deposición.
• Tiene dificultad para respirar o tos crónica.
• Se encuentra inusualmente irritable después de comer.