Dos formas de aliviar la disquecia de tu hijito
El primer método es la actividad física, pues acelera el movimiento de los intestinos y beneficia el tránsito intestinal.
¡Es hora de poner a tu hijo en movimiento! Toma sus piernitas con cuidado y dóblalas en dirección a su abdomen y las sueltas, hazlo repetidamente. Puedes emular el movimiento que hacen las piernas al montar en bicicleta.
Esto ayudará a relajar el esfínter anal, al tiempo que permitirá aumentar la presión en la barriguita para ayudar con el pujo.
Otra forma muy efectiva de darle alivio son los masajes en su barriguita, siempre en el sentido de las agujas del reloj. Estos masajes estimulan la motilidad del intestino y favorecen el pujo y la evacuación.
Incluso, puedes combinar el ejercicio indicado con los masajes. Primero masajeas su abdomen en forma circular, luego flexionas sus piernitas y las sueltas. Así, varias veces.
¿En qué se diferencian la disquecia del estreñimiento?
En la disquecia, el bebé no puede evacuar, aunque quiera hacerlo y cuando lo logra las heces son blandas y, en ocasiones, líquidas. Lo que es normal cuando aún es lactante.
En cambio, en el estreñimiento las evacuaciones son duras y secas; lo que produce la dificultad para expulsarlas. Por ello, la disquecia del lactante es llamada “falso estreñimiento”.
Cuando hay disquecia, el infante quiere evacuar, pero en lugar de relajar la colita, la cierra y no puede expulsar la materia fecal. Sin embargo, cuando se trata de estreñimiento, la dificultad en la evacuación es por la dureza de la deposición.
¿Con qué frecuencia debería defecar mi bebé?
A lo largo de la niñez varía la frecuencia de las deposiciones y, en realidad, no hay una regla que establezca lo que es normal.
El tiempo que tarda la comida en atravesar el intestino varía con la edad: desde ocho horas en el recién nacido, 16 horas en el lactante y hasta 24 horas a los 10 años. Sin embargo, tener una idea de la frecuencia puede ayudarte y es el pediatra quien podrá indicarte, según la edad de tu hijo, la frecuencia ideal de sus deposiciones.
Siempre es importante consultar con tu pediatra todos los síntomas que tenga tu bebé y asegurarse con él sobre su adecuado crecimiento y desarrollo.
AVISO IMPORTANTE: La leche materna es el mejor alimento para el lactante y debe ser exclusiva durante los primeros 6 meses de vida para lograr todos los beneficios nutricionales e inmunológicos del lactante menor. Una buena alimentación de la madre es importante para la preparación y mantenimiento de la lactancia materna. Introducir alimentación parcial o total con biberón incide negativamente en la calidad y cantidad de la lactancia materna y reversar la decisión de no amamantar es difícil. Las implicaciones sociales y financieras de la alimentación con fórmula deben tenerse en cuenta cuando se decide utilizar este método de alimentación. Cualquier uso inapropiado o innecesario de las fórmulas infantiles puede conllevar a riesgo en la salud.
Bibliografía
Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. Trastornos digestivos funcionales pediátricos. Disponible en este enlace
Sociedad Argentina de Pediatría. Manejo de los trastornos funcionales digestivos más frecuentes en lactantes sanos. Disponible en este enlace
Gastronutriped. Disquecia. Disponible en: http://www.gastronutriped.com/index.php/para-profesionales/30-actualizacion/177-acerca-de-la-evacuaciones-normales-en-lactantes-y-disquecia#:~:text=La%20disquecia%20infantil%20es%20un,cual%20es%20de%20consistencia%20blanda.